DEMOstrar… DEMOstrando… DEMOstración…

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By @Ospina
En profesiones como la actuación, la presentación y la locución ya no es suficiente con mostrar una foto o un papel que diga las decenas de producciones en las que has participado o los cientos de cursos que has tomado. El “demo” o “demo reel” es un gran arma de venta: al fin y al cabo los clientes deben escuchar el acento que tienes, como registras en cámara, los personajes que has representado y la versatilidad que posees.
Tuve un cliente que a menudo me pedía opciones de presentadoras y siempre quería ver demos para hacer la pre-selección. Algunas de ellas no tenían, pero como eran muy talentosas yo trataba de que él las solicitara a toda costa y su respuesta siempre fue la misma: “quien es serio en esto, tiene un demo”. Y tenía razón: para mi también era muy difícil tratar de convencer “a ciegas” a una persona, que el talento que yo recomendaba tenía el acento o el estilo que estaba buscando.
Idealmente, el demo en cámara está al rededor de 3 minutos (como máximo). Las notas que incluyes deben ser cortas y deben estar centradas en tu trabajo: no nos importa la respuesta del entrevistado o el parlamento del otro personaje. Puedes incluír fotos y comerciales de televisión. Según la cantidad de material que poseas es bueno tener un demo de actuación y otro de presentación por separado (si es que te desenvuelves en los dos campos).
Si eres locutor, debes tener un demo de voz de un minuto de duración y preferiblemente en formato MP3. Tiene que ser dinámico e incluír fragmentos de trabajos que hayas realizado que muestren diferentes tonalidades, acentos, idiomas, estilos, etc. Si eres nuevo en el mercado, puedes crear tus propios parlamentos (en lo personal yo recomiendo que si el material no es parte de un trabajo real, no nombres marcas o productos de ningun tipo). Escucha los comerciales que están al aire ya que de ahí puedes tomar ideas en la selección de los textos: es muy común que a las voces masculinas las prefieran para automóviles o bancos y a las femeninas para tiendas de departamentos o productos de belleza.
Si eres bilingüe, puedes tener un demo por cada idioma. Si trabajas en diferentes áreas de la locución; puedes tener uno comercial, uno de animación y uno de narración. De todas formas creo también que es clave tener uno que sea integral y que sea una muestra general: muchas veces solo se puede enviar un archivo por cada talento.
Cuando tengo la oprtunidad de evaluar demos, los errores más comunes que encuentro son la duración y la calidad. Asegúrate que el tuyo sea producido profesionalmente: que no suene o se vea como hecho en casa o parezca proyecto de la escuela. Que tenga buen sonido, buena luz, buena edición, etc. Y definitivamente que no sea tan largo…ningún cliente va a ver o escuchar 10 minutos tuyos por más maravilloso que seas.
Y para finalizar, algo muy importante: que el material esté actualizado. No incluyas el comercial o la novela que hiciste hace 20 años cuando comenzaste en el negocio, porque ya no tiene relevancia. El demo es un tipo de material que hay que tratar de renovar cada año (aunque no necesariamente en su totalidad). Así que prepara el tuyo o revisa el que tienes si es que ha pasado mucho tiempo desde la última vez que lo hiciste.
Los demos deben cumplir la misma función de  los cortos que ves en el cine antes de que tu película favorita comience: entretener, divertir y dejarte siempre con ganas de ver más.
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